Infecciones por hongos
Son infecciones provocadas por hongos vivos ingeridos accidentalmente.
Los hongos son microorganismos que forman parte natural del entorno y, en muchos casos, de nuestra alimentación. Algunos son beneficiosos y utilizados en la producción de alimentos como quesos, panes o bebidas fermentadas. Sin embargo, otros pueden representar un riesgo para la salud, especialmente cuando contaminan los alimentos que consumimos.
Aunque las infecciones por hongos a través de los alimentos son poco frecuentes, sí pueden darse, sobre todo en personas con el sistema inmunológico comprometido. Mucho más comunes son las intoxicaciones alimentarias causadas por micotoxinas, compuestos tóxicos producidos por ciertos hongos que crecen en alimentos como cereales, frutos secos o frutas almacenadas de forma inadecuada.
El contacto con hongos a través de los alimentos puede dar lugar a dos problemas principales para la salud: las micotoxicosis, que son intoxicaciones causadas por toxinas producidas por hongos, y las micosis gastrointestinales, que son infecciones provocadas por hongos vivos ingeridos accidentalmente. Aunque las primeras son más frecuentes, ambas pueden ser peligrosas, especialmente en ciertos grupos de riesgo.
Grupos de riesgo
Ciertos grupos de personas son más vulnerables a sufrir enfermedades causadas por hongos o sus toxinas y tener efectos graves.
- Personas con sistemas inmunitarios debilitados (por VIH, cáncer, trasplantes, tratamientos con inmunosupresores).
- Niños pequeños y ancianos, por tener una menor capacidad de desintoxicación.
- Personas con enfermedades hepáticas o renales.
- Consumidores frecuentes de productos sin control sanitario (alimentos caseros o de producción informal).
La ingestión de alimentos contaminados con hongos o con sus toxinas puede tener efectos muy variados en el organismo, que van desde molestias digestivas leves hasta enfermedades graves e incluso potencialmente mortales. La gravedad de estas consecuencias depende del tipo de hongo o toxina involucrada, la cantidad consumida y el estado de salud del individuo.
Alimentos de mayor riesgo
Los hongos pueden desarrollarse en una amplia variedad de productos alimentarios, especialmente cuando las condiciones de almacenamiento no son las adecuadas. Algunos alimentos son particularmente vulnerables a la contaminación fúngica y, por lo tanto, representan un mayor riesgo para la salud si se consumen en mal estado.
Los alimentos más expuestos a la contaminación fúngica suelen ser aquellos con alto contenido en almidón, grasa o agua, que han sido mal almacenados o que presentan deterioro visible. La clave para evitar riesgos está en el manejo adecuado, la observación cuidadosa y el descarte riguroso ante la duda.
Prevención
La mejor forma de evitar las infecciones e intoxicaciones por hongos a través de los alimentos es mediante la prevención. Esto implica adoptar buenas prácticas en la compra, manipulación, almacenamiento y consumo de los productos alimenticios. La educación alimentaria y la vigilancia constante son claves para reducir los riesgos.
- Comprar responsablemente: adquiriendo los alimentos en establecimientos que hayan pasado los controles sanitarios, verificando las fechas de caducidad para rechazar productos vencidos e inspeccionar los alimentos para no comprar alimentos en mal estado.
- Almacenar alimentos adecuadamente: Manteniéndolos secos y frescos ya que la humedad favorece el desarrollo de mohos y refrigerar los alimentos perecederos.
- Cumplir con la normas de higiene al manipular los alimentos.
- Evitar riesgos invisibles: Las microtoxinas pueden estar presentes sin que haya señales visibles.
En general, debe desecharse cualquier producto con moho, especialmente si es blando (pan, frutas, quesos frescos). En quesos duros o embutidos, se puede cortar una parte amplia alrededor del moho, pero nunca debe hacerse en productos blandos.
Situación | Acción recomendada |
|---|---|
Pan o fruta con moho visible | Desechar por completo |
Frutos secos con olor rancio o manchas | No consumir, podrían contener micotoxinas |
Queso blando con moho no previsto | Tirar todo el producto |
Harinas almacenadas largo tiempo | Revisar antes de usar, desechar si hay olor o insectos |