Malanga cocida
Cocer la malanga correctamente transforma su interior firme en un bocado suave, harinoso y reconfortante, muy similar a la patata pero con un perfil de sabor más profundo y terroso.
Ingredientes
Instrucciones
Ponemos los trozos en una olla grande y los cubrimos con abundante agua fría. Añadimos la sal y calentamos la olla a fuego alto. Cuando el agua rompa a hervir, bajamos el fuego a un nivel medio para mantener un hervor constante y suave.
Dejamos cocer la malanga hasta que esté tierna, 20-30 minutos. Para comprobar sin está lista, pinchamos el centro de un trozo grande con un tenedor. Si entra y sale con facilidad, la malanga está lista.
Retiramos la olla del fuego de inmediato y escurrimos toda el agua. Servimos la malanga cocida bien caliente.
En la olla a presión
Para cocer la malanga en la olla a presión, ponemos en la olla la malanga troceada, el agua y la sal. Cerramos la olla y la calentamos a fuego máximo.
Contamos 6-8 minutos dede que la válvula sube o empieza a pitar.
Apagamos el fuego y despresurizamos la olla con mucho cuidado.
Notas
Se deben escoger tubérculos firmes, pesados para su tamaño y sin zonas blandas.
La malanga cruda libera una savia que puede causar picor en pieles sensibles. Es recomendable pelarla bajo el grifo con un hilo de agua fina, o usar guantes de cocina finos.
La malanga cocida equilibra maravillosamente los guisos intensos. Se sirve junto a salsas ricas, como una salsa de cacahuete o guisos de verduras de hoja verde. Actúa como un lienzo neutro que absorbe todos los sabores del plato principal.
Si sobra malanga cocida, se puede guardar en un recipiente de cristal en la nevera. Al día siguiente, se puede aplastar con un tenedor, formar pequeñas tortitas y dorarlas en la sartén con una gota de aceite.
Se puede añadir un chorrito de zumo de limón o vinagre al agua de cocción. Esto ayuda a que la malanga no se oscurezca y mantenga su color.
Variaciones
La malanga cocida se puede servir como acompañamiento a otros platos, para mojar sus salsas, o sola, condimentada con aceite de palma o una salsa sencilla.
Origen
En otras zonas se usan tubérculos similares a la malanga, como el taro.