Familia
Los niños a partir de los cuatro años pueden comer practicamente de todo. Es bueno tener una colección de recetas sencillas para usar a diario en las comidas familiares.
Jarrete de ternera guisado
El jarrete de ternera guisado es un plato principal contundente, jugoso y aromático, de los que llenan la cocina de aromas que abren el apetito y reúnen a la familia alrededor de la mesa. La pieza, dorada primero a fuego vivo y luego cocida lentamente en un caldo perfumado con verduras y vino, se vuelve tan tierna que la carne se desprende del hueso con solo rozarla. Es un guiso tradicional.
Cintas con salsa marinera
Las almejas, o berberechos, se cocinan en un sofrito de ajo y tomate en aceite de oliva, aromatizado con un poco de vino blanco y perfumado con perejil fresco. El resultado es un plato ligero y aromático, que traslada la brisa del mar a la mesa en apenas media hora.
Berenjenas rellenas
La berenjena, vaciada y horneada, se convierte en un recipiente comestible que acoge un sofrito jugoso de carne picada de cerdo, tomate, cebolla y pimiento verde, ligado con un chorrito de vino blanco. Un manto de queso rallado gratinado remata el conjunto, que sale del horno dorado y burbujeante.
Tiras de ternera con verduras
Las tiras de ternera con verduras son un plato principal jugoso y muy resultón, en el que la carne se saltea con una selección de hortalizas de temporada y se termina con un toque de salsa de soja que aporta profundidad y ese punto de sabor tan característico. Es un guiso ligero y lleno de color, perfecto para una comida de diario con la que cuidarse sin renunciar al gusto. El calabacín, la zanahoria y el pimiento verde aportan frescura, color y una textura crujiente que contrasta con la textura de la ternera.
Filete de ternera empanado al estilo vienés
El Wiener Schnitzel es uno de los platos más emblemáticos de la cocina austriaca: un fino filete de ternera empanado y frito hasta lograr una costra dorada, ligera y crujiente. Su encanto está en el contraste entre ese rebozado aireado, casi hojaldrado, y la carne tierna y jugosa del interior. Es un plato principal contundente pero elegante, que se sirve tradicionalmente con un gajo de limón y un acompañamiento sencillo, como una ensalada fresca o una ensalada de patata.
Cebollas rellenas
Las cebollas rellenas son un plato espectacular. La cebolla, cocida hasta quedar tierna y dulce, se convierte en un pequeño recipiente comestible que acoge un relleno mediterráneo de tomate, zanahoria, pimiento asado, anchoas y aceitunas. Gratinadas con queso, salen del horno doradas, jugosas y muy sabrosas. Es un entrante vistoso para una comida especial, aunque también funciona como plato principal ligero para la cena.
Canelones de verduras con bechamel al tomate
Los canelones de verduras con bechamel al tomate son un plato reconfortante que queda bien en cualquier mesa. Los canelones se rellenan con un guiso suave de hortalizas y se cubren con una bechamel ligada con tomate frito, dándole un color rosado, que aporta una cremosidad delicada y un punto ligeramente dulce. Funcionan de maravilla como primer plato.
Salchicha alemana al curry (currywurst)
La salchicha al curry, o currywurst, es uno de los bocados más populares de la cocina callejera alemana. Se trata de una salchicha tipo bratwurst, dorada, bañada en una salsa de kétchup especiada con curry y espolvoreada con más curry por encima. Frecuentemente se corta en rodajas.
Es un plato sencillo, contundente y muy sabroso, ideal como comida informal, tentempié generoso o cena rápida entre semana. Su gracia está en el contraste de la jugosa salchicha frente al punto dulce, ácido y especiado de la salsa.
Tarta de piña
La tarta de piña es un postre ligero y refrescante que combina una base crujiente de masa quebrada con un relleno cremoso de requesón, miel y piña. Es un dulce lucido pero sencillo, perfecto para rematar una comida o merienda especial sin pasar horas en la cocina. La gelatina aporta cuerpo al relleno, mientras que las rodajas de piña le dan un acabado vistoso y aromático.
Su gracia está en el contraste: la base horneada aporta un fondo firme y dorado, y el relleno frío, suave y sabroso, se funde con el dulzor natural de la piña.
Pollo y fideos chinos salteados al estilo tailandés
El salteado de pollo con fideos de arroz al estilo tailandés es un plato completo que resuelve una comida en media hora. Combina tiras de pollo doradas al wok, verduras y una salsa vibrante que equilibra dulce, ácido y salado con la fuerza de la lima, la salsa de chile y las hierbas frescas. Su gran ventaja es la rapidez: una vez picados todos los ingredientes, el salteado se hace en cuestión de minutos.
Pasta con sardinas (pasta con le sarde)
Pocas recetas resumen Sicilia tan bien como esta: las pasas y los piñones que dejaron los árabes, el azafrán de las rutas comerciales, las sardinas del Mediterráneo y el hinojo silvestre que crece en cualquier cuneta de la isla. Es dulce, salada, marina y perfumada a la vez, un retrato comestible del cruce de culturas que Sicilia ha sido siempre. La versión de domingo, la auténtica, se cocina con calma y termina gratinada en el horno; merece la pena al menos una vez para entender de qué hablamos.
Fideuá negra con bocaditos de pescado rebozado
La fideuá negra es la versión más espectacular del clásico plato valenciano. La tinta de sepia o calamar tiñe los fideos de un negro intenso que contrasta con el blanco del alioli y el dorado de las bolitas de pescado rebozado y fritas que rematan el plato. Una receta con aire de restaurante pero perfectamente abordable en casa.