Pepparkakor
Si la Navidad tuviera un sonido, en Suecia sería el crujido de una galleta pepparkakor. Estas finas y especiadas galletas de jengibre son son el aroma del Adviento, el centro de las reuniones familiares y un pilar de la tradición del fika (la sagrada pausa para el café sueca) durante las fiestas.
Ingredientes
Instrucciones
En un cazo mediano, fundimos la mantequilla junto con el azúcar y el jarabe a fuego bajo, removiendo constantemente hasta que el azúcar se disuelva por completo. No debe llegar a hervir.
Retiramos el cazo del fuego y añadimos todas las especias, canela, jengibre, clavo y cardamomo, si se usa. Removemos bien para que se integren y liberen todo su aroma.
En un cuenco pequeño, disolvemos el bicarbonato sódico en el agua. Vertemos esta mezcla en el cazo con el sirope especiado y removemos. La mezcla podría burbujear un poco, es normal. Dejamos que esta preparación se enfríe por completo a temperatura ambiente.
Una vez que el jarabe especiado esté frío, lo pasamos a un cuenco grande. Añadimos la harina poco a poco, mezclando primero con una cuchara de madera y luego con las manos, hasta obtener una masa lisa, brillante y bastante pegajosa.
Cubrimos el cuenco con film transparente y dejamos reposar la masa en la nevera durante al menos 24 horas. Este paso es esencial y no se puede omitir.
Al día siguiente, una vez que la masa ha reposado suficientemente, calentamos el horno a 200 °C (calor arriba y abajo) y preparamos varias bandejas con papel de hornear.
Sacamos una porción de masa de la nevera (el resto lo mantenemos en frío). Sobre una superficie ligeramente enharinada, estiramos la masa con un rodillo lo más fina posible, idealmente de 1-2 mm de grosor. Cuanto más finas, más crujientes quedarán las galletas.
Con cortadores de galletas de formas curiosas (corazones, estrellas, animalitos, abetos...), cortamos las galletas y las vamos colocando en las bandejas preparadas.
Horneamos cada tanda durante 5-7 minutos. Hay que vigilar estas galletas muy de cerca, ya que al ser tan finas se queman con facilidad. Estarán listas cuando los bordes empiecen a tomar un color más oscuro.
Sacamos la bandeja del horno y dejamos que las galletas se asienten en la bandeja caliente durante un par de minutos antes de transferirlas a una rejilla, con una espátula, para que se enfríen por completo. Al sacarlas del horno estarán blandas, pero se volverán crujientes al enfriarse.
El tiempo de preparación no tiene en cuenta el tiempo de reposo (enfriar el jarabe especiado y refrigerar la masa) y el tiempo de cocción indicativo es por tanda de galletas.
Notas
En Suecia, se sirven a menudo con glögg (vino caliente especiado) durante el Adviento. También son el acompañante perfecto para un café o un vaso de leche fría.
Si no se tiene a mano jarabe dorado o un jarabe similar, una miel de sabor suave es una buena alternativa.
Dejar reposar la masa tanto tiempo permite que los sabores de las especias maduren y que la masa adquiera la consistencia perfecta para poder estirarla finamente.
La masa de pepparkakor se conserva maravillosamente. Puede guardarse bien envuelta en la nevera hasta dos semanas, o incluso congelarla durante meses. Así se pueden hornear galletas frescas siempre que apetezca.
Variaciones
Tradicionalmente, las pepparkakor se disfrutan tal cual, pero también se pueden decorar con un glaseado real sencillo (clara de huevo y azúcar glas).
¿Pepparkakor y queso azul? Un trozo de queso azul cremoso sobre una galleta pepparkakor es un aperitivo sorprendentemente delicioso que equilibra lo dulce, lo salado y lo especiado; la combinación sueca por excelencia.
Origen
El nombre pepparkakor significa "galletas de pimienta", un vestigio de la época medieval, cuando el término "pimienta" se usaba para describir todo tipo de especias exóticas. Hoy, su sabor está dominado por un trío cálido y reconfortante: jengibre, canela y clavo. Se dice que estas galletas te hacen una persona más amable y simpática. Existe una encantadora tradición que consiste en colocar una galleta en la palma de la mano, pedir un deseo y presionarla con un dedo. Si se rompe en tres trozos, ¡el deseo se cumplirá!