Yuca cocida
Preparar yuca cocida es un proceso sencillo que requiere poca técnica, pero el resultado es una textura suave y reconfortante que absorbe a la perfección los sabores de cualquier salsa o guiso.
Ingredientes
Instrucciones
Colocamos los trozos de yuca en una olla grande y los cubrimos completamente con agua. Sazonamos. Llevamos la olla a ebullición a fuego alto. Una vez que el agua rompa a hervir, reducimos el fuego a medio para mantener un hervor constante.
Cocemos la yuca lentamente hasta que se ablande y quede tierna, 25-40 minutos, asustándola, si hiciera falta. Sabemos que la yuca está lista cuando los bordes adquieran un tono ligeramente translúcido y podamos atravesar el centro sin resistencia usando un tenedor.
Retiramos la olla del fuego inmediatamente y escurrimos el agua por completo. Servimos la yuca cocida bien caliente.
Notas
La piel de la yuca es gruesa y similar a la corteza de un árbol, por lo que requiere un trato especial. Para pelarla, se cortan los extremos del tubérculo y se desechan. Se divide la yuca en cilindros de unos 5 a 7 centímetros de largo, haciendo un corte longitudinal profundo en cada cilindro, un corte que atraviese la corteza marrón y la capa rosada debajo de ella. Con la ayuda del cuchillo o de la mano, se tira de esa piel gruesa para separarla de la carne blanca y firme.
Si han pasado 30 minutos y los trozos de yuca siguen muy duros, se puede aplicar un truco tradicional: Verter un chorro de agua muy fría en la olla hirviendo. Este "susto" o choque térmico ayuda a romper las fibras internas del tubérculo, facilitando que se vuelva harinoso y tierno.
Escurrimos inmediatamente. Si la yuca se deja en el agua caliente, podría absorber demasiado líquido y perder su textura firme.
Si sobra yuca cocida, se puede guardar un recipiente hermético en la nevera. Al día siguiente, se corta en bastones, se pinta con un poco de aceite y se hornea a 200 °C hasta que esté dorada. Se obtienen unas "patatas fritas" de yuca crujientes y deliciosas sin apenas esfuerzo.
Origen
La yuca cocida se come en prácticamente todas las regiones tropicales y subtropicales del mundo, ya que es uno de los alimentos básicos más importantes a nivel global. Se encuentra en América Latina y el Caribe, África, Asia y Oceanía, en muchas islas del Pacífico.