Albóndigas griegas al comino (soutzoukakia)
Estas albóndigas alargadas buscan la calidez del comino, el ajo y una rica salsa de tomate con canela. Son un plato principal robusto, pensado para mojar pan y calentar el cuerpo.
Ingredientes
Instrucciones
Remojamos el pan duro en el vino tinto. Dejamos que absorba el líquido durante unos minutos. Luego, escurrimos el pan apretándolo con la mano, pero no demasiado fuerte; queremos que conserve algo de ese vino para dar sabor y ternura a la carne.
En un cuenco grande, mezclamos la carne picada, el pan impregnado en vino, el huevo, el ajo prensado, la sal, la pimienta y, el protagonista indiscutible, el comino. Amasamos vigorosamente con las manos durante varios minutos. Dejamos reposaren la nevera al menos 30 minutos
Tomamos porciones de carne (del tamaño de un huevo pequeño) y les damos forma ovalada o cilíndrica, como pequeñas salchichas regordetas.
Calentamos un fondo de aceite en una sartén. Freímos las albóndigas ligeramente por todos lados, solo para sellarlas y dorarlas, no hace falta que se cocinen por dentro. Las retiramos y reservamos sobre papel absorbente.
En una cazuela amplia, calentamos el aceite de oliva y sofreímos la cebolla hasta que esté transparente. Añadimos el ajo y cocinamos un minuto más.
Incorporamos el tomate triturado, la ramita de canela, el laurel, el azúcar, sal y pimienta. Llevamos a ebullición, bajamos el fuego y dejamos cocinar unos 10 minutos para que los sabores empiecen a casar.
ntroducimos las albóndigas selladas dentro de la salsa de tomate. Deben quedar cubiertas. Tapamos y dejamos cocinar a fuego lento durante unos 20-30 minutos. La salsa espesará y la carne absorberá los aromas de la canela y el tomate. Servimos las albóndigas bien calientes.
Versión al horno (más ligera)
Para evitar freír, se pueden colocar las albóndigas crudas en una bandeja de horno, cocinándolas en le horno 15 minutos a 200°C para que tomen color, y luego verter la salsa de tomate caliente por encima y terminar la cocción en el horno otros 20 minutos. Es más limpio y saludable.
Notas
A diferencia de otras preparaciones donde se busca no manipular mucho la carne, aquí queremos una mezcla muy ligada y elástica, por eso se amasa.
Al freír las albóndigas, no es necesario sumergirlas en aceite profundo, un salteado alegre es suficiente.
Si las albóndigas no quedan cubiertas al meterlas en la salsa de tomate, se añade un poco de agua caliente.
Estas albóndigas piden a gritos un acompañamiento que absorba la salsa. Lo más tradicional es servirlas sobre una cama de arroz blanco pilaf o con un puré de patatas casero.
Si sobra salsa (que es deliciosa), se guarda. Es una base increíble para una pasta rápida al día siguiente o para añadir a unas judías verdes estofadas.
Variaciones
Los aficionados a las especias, pueden añadir una pizca de canela molida también dentro de la mezcla de la carne, aunque lo tradicional es que la canela solo perfume la salsa.
Origen
Mientras que las keftedes son las reinas de los aperitivos frescos y herbales, las soutzoukakia son un plato reconfortante y cálido. Resulta fascinante ver cómo los mismos ingredientes base (carne y pan) pueden contar dos historias completamente diferentes solo cambiando las especias y el método de cocción.