Cordero asado
Una receta tradicional que destaca por su sencillez. Aunque la receta origina pedía manteca de cerdo, el aceite de oliva es una opción más saludable.
Ingredientes
Instrucciones
Calentamos el horno a 170-180 °C con calor arriba y abajo. Con un cuchillo afilado, hacemos un corte limpio en los nervios principales; esto evitará que la pieza se encoja o se deforme durante el asado.
Sazonamos la pierna de cordero generosamente por todos sus lados. Frotamos con los ajos toda la superficie de la carne. Colocamos la pieza en una tartera o fuente apta para horno y la untamos con el aceite de oliva.
Introducimos la fuente en el horno. Damos la vuelta a la carne de vez en cuando, para asegurarnos de que se dora por igual, y regamos el cordero con su propio jugo de, para que la carne no se seque y se mantenga jugosa. Si vemos que el fondo se queda muy seco, podemos añadir un poco de agua.
A media cocción, cuando haya pasado aproximadamente una 1 hora, regamos el cordero con el vino blanco, si se usa.
Sacamos la carne del horno cuando esté hecha, tierna por dentro y tostada por fuera, aproximadamente 2 horas de cocción y 1 hora después de añadir el vino. La dejamos reposar unos 10-15 minutos antes de cortarla. Esto permite que los jugos se redistribuyan por carne.
Servimos el cordero trinchado y presentamos el jugo del asado, previamente colado, en una salsera aparte.
Notas
La pierna de cordero debe estar bien limpia de pellejo y grasa.
El vino ayuda a diluir los jugos caramelizados del fondo de la fuente. Además, el alcohol se evaporar rápidamente, pero deja unos azúcares naturales que hacen que la piel del cordero se tueste mucho mejor.
Si sobra carne, es ideal para preparar un pastel de carne al día siguiente. Desmenuzada en frío es excepcional para rellenar panes de pita con yogur y menta.
Acompañamiento
La contundencia de la carne se equilibra sirviendo una guarnición ligera. Unas verduras de temporada asadas (como zanahorias, cebollas rojas y calabaza) o una ensalada fresca de hojas verdes con una vinagreta o un aliño cítrico.
Un vino tinto con crianza de la misma región que el cordero siempre es un acierto, creando una armonía de sabores que realza la experiencia en la mesa.
Variaciones
Adama2s de ajo, la superficie se puede frotar también con pimienta o hierbas aromáticas.