Un postre sencillo y rápido con cuatro ingredientes básicos: melocotones, azúcar, canela y limón. Diez minutos al fuego y el resultado es un postre casero sin pretensiones, apto para toda la familia, que se puede servir caliente con nata o frío con helado. Perfecto para quien empieza a cocinar o para resolver un postre improvisado con lo que hay en la despensa.
Ingredientes
Instrucciones
Si usamos melocotones frescos, los pelamos y los troceamos retirando el hueso. Para pelarlos con facilidad, podemos hacerles una cruz pequeña en la base con un cuchillo y escaldarlos en agua hirviendo durante 30 segundos; después se refrescan en agua fría y la piel sale sin esfuerzo.
Si usamos melocotones en almíbar, los escurrimos del líquido y los partimos en trozos del tamaño de un bocado.
En un cazo mediano, ponemos los melocotones troceados con el azúcar, el agua, la canela y el zumo de limón. Removemos para repartir bien los ingredientes.
Llevamos a ebullición suave a fuego medio y, una vez que empiece a hervir, bajamos el fuego al mínimo. Dejamos cocer suavemente, sin tapar, durante 10 minutos. Removemos de vez en cuando con cuidado para no romper los trozos.
Al cabo de los 10 minutos, los melocotones estarán tiernos y el líquido ligeramente reducido, con un color ambarino y aroma a canela.
Repartimos los melocotones con su jugo en cuatro cuencos individuales. Se pueden servir de dos maneras.
Templados, con una cucharada de nata montada por encima.
Fríos, dejándolos enfriar y guardándolos un par de horas en el frigorífico, acompañados de una bola de helado de vainilla.
Las dos versiones son excelentes y funcionan en cualquier momento del año.
Dificultad: muy fácil.
Notas
Es una receta muy flexible en cantidades. Si los melocotones son grandes, con cuatro o cinco puede ser suficiente. Si son pequeños, pueden hacer falta ocho. El resultado es siempre bueno.
La canela de Ceilán (Cinnamomum verum) tiene un aroma más delicado y afrutado que la canela cassia habitual del supermercado, más intensa y ligeramente picante. Para este postre, cualquiera de las dos funciona; con Ceilán queda más fino.
El zumo de limón no es decorativo: aporta la acidez que equilibra el dulzor y, además, ayuda a los melocotones a mantener la forma durante la cocción (el ácido refuerza la pectina natural de la fruta).
Para quienes vigilan las calorías, una ración de melocotones a la canela sin acompañamiento aporta menos de 95 kcal. Con nata o helado la cuenta sube, pero sigue siendo un postre moderado comparado con la mayoría de los dulces caseros.
Los melocotones a la canela se conservan hasta tres días en el frigorífico, dentro de su propio jugo, en recipiente hermético. Al día siguiente a menudo saben incluso mejor porque los sabores se han integrado.
Variaciones
Con otras especias. La canela se puede sustituir o combinar con un clavo de olor machacado, una pizca de jengibre en polvo, una vaina pequeña de cardamomo abierta o unas semillas de anís estrellado. Cada especia da un perfil distinto; la combinación de canela y jengibre funciona especialmente bien en invierno.
Con vino tinto o moscatel. Sustituye el agua por 100 ml de vino tinto suave o moscatel. El postre toma color más intenso y un sabor más complejo, apropiado para una cena de adultos.
Con nectarinas o paraguayas. Mismo procedimiento, mismos tiempos. Las nectarinas no necesitan pelarse (su piel es fina y comestible), y las paraguayas se preparan igual que los melocotones.
Con albaricoques. Se preparan igual, pero la cocción es más corta (unos 5-7 minutos) porque son más blandos. Dan un postre más ácido y vibrante.
Al horno. En lugar de cazo, se pueden hornear: se parten los melocotones por la mitad, se retira el hueso, se colocan en una fuente con la cara cortada hacia arriba, se les echa por encima el azúcar, la canela, el limón y una cucharadita de mantequilla en cada hueco. Se hornean a 180 ºC durante 20-25 minutos. Resultado más caramelizado y de presentación más vistosa.
Con galletas de almendra. Para dar un contrapunto crujiente, servir los melocotones con unas galletas tipo amaretti desmigadas por encima, o con unas almendras laminadas tostadas.
Origen
Cocina internacional
Los melocotones cocidos con especias dulces son una preparación muy antigua, documentada desde época romana (los recetarios de Apicio ya incluyen variantes) y presente en prácticamente todas las cocinas mediterráneas. La combinación concreta con canela y limón es característica de la cocina doméstica española y, más allá, de toda la tradición europea del postre casero. Es una preparación de aprovechamiento: resuelve melocotones muy maduros que no están para servir en fresco, o convierte una lata de melocotones en almíbar en un postre con personalidad.