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Migas

Las migas ordinarias surgieron como una solución inteligente y humilde para dar salida al pan duro. La sencillez de una cocina de aprovechamiento puede dar lugar a un plato realmente sabroso.

Ingredientes

250 gramos pan (mejor si es pan de días anteriores, cortado en dados regulares)
125 mililitros aceite de oliva
2 dientes ajo (pelados y aplastados)
125 mililitros agua (o la necesaria para humedecer el pan)
  sal (al gusto)

Instrucciones

Ponemos el pan en un cuenco amplio. Disolvemos un poco de sal en el agua y la salpicamos los trozos de pan. Cubrimos el cuenco con un trapo limpio limpio y dejamos reposar el pan durante al menos una hora para que la humedad se distribuya de forma uniforme.

En una sartén amplia y profunda, calentamos el aceite de oliva a fuego medio. Echamos los ajos en el aceite caliente y los freímos lentamente. Cuando adquieran un tono dorado, podemos dejarlos en la sartén o retirarlos, según nuestras preferencias.

Añadimos el pan humedecido a la sartén con el aceite aromatizado. Bajamos el fuego a una temperatura suave y comenzamos a remover de manera constante con una cuchara de madera o espátula. Poco a poco, el calor evaporará el agua del pan. Las migas comenzarán a soltarse, adquiriendo una costra exterior dorada y crujiente, mientras conservan un interior tierno y esponjoso. Sabremos que están listas cuando queden sueltas y doradas.

Rendimiento
4 raciones
Tiempo de preparación 15 minutos
Tiempo de cocción 20 minutos
Tiempo total
35 minutos

Notas

Al salpicar agua sobre el pan, se busca humedecerlo ligeramente, sin llegar a empaparlo ni encharcarlo. 

El trapo con que se cubre el pan puede estar húmedo.

El ajo ligeramente machacado libera todos sus aceites esenciales y perfuma el aceite.

Freír las migas requiere paciencia. Si están demasiado húmedas, tardarán más en estar listas.

Si sobran migas, se pueden guardar en un recipiente hermético en la nevera. Se pueden recalentar al día siguiente en una sartén sin añadir aceite, y volverán a recuperar su textura crujiente.

Variedades

Las migas se pueden acompañar con fruta fresca. Un racimo de uvas blancas, unos granos de granada o unos trozos de melón aportan un dulzor jugoso que contrasta maravillosamente con el sabor tostado y salado del pan.

Son un plato energético. Para mantener una comida nutricionalmente completa, acompáñalas de verduras asadas, como pimientos rojos o berenjenas.

Origen

Cocina española

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