Recetas con limón
Setas al horno con ajo y perejil
Una receta de horno rápida y con muy pocos ingredientes, pensada para setas de sombrero plano o champiñones grandes. Los sombreros se colocan con las láminas hacia arriba, de modo que recogen el aceite, el vino y el jugo que ellos mismos sueltan en lugar de dejarlo escapar a la bandeja. Encima va un picadillo de ajo, perejil y pan rallado que se tuesta y forma una capa crujiente, mientras debajo la seta se queda jugosa. Un chorro de limón al final levanta el conjunto. Funciona como guarnición de una carne asada, pero también como entremés caliente con pan al lado.
Vieiras con crema de pimiento asado y almendra
Una variación del clásico francés de vieiras en salsa rosa con la técnica del ajoblanco andaluz por detrás. El pimiento rojo se asa hasta que la piel se tuesta, y después se tritura con almendra cruda, pan y un hilo de aceite hasta obtener una crema sedosa y de un rosa intenso que no necesita nata líquida para ser untuosa. Se sirve fría, como fondo del plato, y encima van las vieiras recién marcadas a fuego vivo, con su costra dorada. El contraste de temperaturas es lo que convierte un entrante correcto en uno que se recuerda. Un aceite de pimienta rosa y unas gotas de limón cierran el conjunto.
Salmón especiado con yogur, garbanzos y espinacas
Un plato completo y vistoso que se resuelve en una sola tanda: el salmón se unta con un yogur especiado que lo mantiene jugoso mientras se hace, y se acompaña de garbanzos crujientes y espinacas, todo cocinado al mismo tiempo. La gracia está en que nada espera a nada: mientras los garbanzos se tuestan, el salmón se hace a su lado, y una cucharada del mismo yogur, aflojada con limón, sirve de salsa al final. Funciona igual de bien en la freidora de aire que en el fogón, y en ambos casos la comida está en la mesa en poco más de diez minutos.
Postre de bizcocho, plátano y mandarina
Un postre fácil y rápido de capas, al estilo del trifle inglés pero más ligero: una base de bizcocho esponjoso empapado en jerez, cubierto de mermelada de albaricoque y yogur, con plátanos en rodajas, nata montada, gajos de mandarina y avellanas picadas por encima. Resuelve con elegancia un postre improvisado para cuando llegan invitados.
Melocotones a la canela
Un postre sencillo y rápido con cuatro ingredientes básicos: melocotones, azúcar, canela y limón. Diez minutos al fuego y el resultado es un postre casero sin pretensiones, apto para toda la familia, que se puede servir caliente con nata o frío con helado. Perfecto para quien empieza a cocinar o para resolver un postre improvisado con lo que hay en la despensa.
Peras al vino tinto
Un clásico de las regiones vinícolas de Europa: peras enteras, firmes, escalfadas suavemente en vino tinto con especias hasta tomar un color rojo profundo y una textura tierna que mantiene la forma. Postre invernal por excelencia, elegante y sencillo, que se prepara con antelación y mejora al reposar en su propio jarabe.
Bandeja de coliflor y garbanzos al horno
Una bandeja al horno que resuelve la comida y ensucia un solo cacharro. La coliflor se asa hasta que los bordes se tuestan y quedan casi crujientes, las zanahorias se vuelven dulces, la cebolla roja se carameliza por fuera y los garbanzos se secan un poco y toman ese punto a fruto seco que tienen cuando pasan por el horno. El comino y el pimentón ahumado hacen el resto. Por encima, una salsa de tahini con limón, fría y cremosa, que contrasta con el calor de la bandeja, cilantro fresco y feta desmenuzado. Es cocina de Oriente Medio traducida al horno de casa, y el tipo de plato que gana adeptos incluso entre quienes dicen no comer verduras.
Filete de ternera empanado al estilo vienés
El Wiener Schnitzel es uno de los platos más emblemáticos de la cocina austriaca: un fino filete de ternera empanado y frito hasta lograr una costra dorada, ligera y crujiente. Su encanto está en el contraste entre ese rebozado aireado, casi hojaldrado, y la carne tierna y jugosa del interior. Es un plato principal contundente pero elegante, que se sirve tradicionalmente con un gajo de limón y un acompañamiento sencillo, como una ensalada fresca o una ensalada de patata.
Aunque parece un plato sencillo, la clave de un buen filete empanado al estilo vienés está en los detalles: carne bien fina, un empanado ligero y una fritura en grasa abundante y caliente que haga que el rebozado se hinche y se despegue ligeramente de la carne.
Merluza imperial
Se trata de una elaboración fría, lucida y festiva, pensada para ocasiones especiales: merluza cocida, una corona de verduras de colores y una mayonesa casera que lo une todo. Su mayor encanto es también su mayor reto: la presentación. Los montoncitos de zanahoria, remolacha, guisantes y patata, alternando tonos, convierten la fuente en un pequeño cuadro comestible.
Tarta de arándanos azules
La tarta de arándanos azules es un postre clásico norteamericano que trasciende fronteras. Tiene una masa crujiente que envuelve un interior denso de fruta, lleno de matices. En esta receta, el dulzor natural de la fruta es el protagonista.
Manitas de ternera rebozadas
Las manos de ternera son un ingrediente fascinante que invita a practicar una cocina sostenible. Además, recuperar recetas clásicas es una de las mejores formas de celebrar nuestra herencia gastronómica.
Aguja de ternera a la jardinera
La preparación "a la jardinera" es un homenaje a la tierra. Consiste en acompañar una proteína principal con una variedad de hortalizas y verduras cortadas en pequeños trozos. Esta técnica nos permite disfrutar de un plato lleno de color, rico en texturas y, sobre todo, muy nutritivo. Cocinar este guiso requiere un poco de mimo y paciencia.