Postre de bizcocho, plátano y mandarina

Un postre fácil y rápido de capas, al estilo del trifle inglés pero más ligero: una base de bizcocho esponjoso empapado en jerez, cubierto de mermelada de albaricoque y yogur, con plátanos en rodajas, nata montada, gajos de mandarina y avellanas picadas por encima. Resuelve con elegancia un postre improvisado para cuando llegan invitados.

Ingredientes

1 bizcocho (esponjoso, de 20 cm de diámetro (casero o comprado))
125 mililitros jerez (fino, oloroso o cream)
125 gramos mermelada (de albaricoque)
75 mililitros yogur (natural)
2 plátanos (maduros pero firmes)
1 cucharada limón (en zumo)
75 mililitros nata (montada)
25 gramos avellanas (tostadas)

Instrucciones

Colocamos el bizcocho en un plato grande o fuente llana. Lo rociamos uniformemente con el jerez, repartiendo bien el líquido para que empape toda la superficie. Dejamos reposar 10-15 minutos para que el bizcocho absorba el jerez.

Repartimos la mermelada de albaricoque sobre el bizcocho con una espátula o el dorso de una cuchara, formando una capa uniforme.

Encima de la mermelada, extendemos el yogur natural, también con el dorso de una cuchara. Si el yogur queda demasiado líquido, se puede escurrir un poco antes en un colador fino.

Pelamos los plátanos y los cortamos en rodajas finas. Los rociamos inmediatamente con el zumo de limón para que no se oscurezcan. Distribuimos las rodajas sobre el yogur formando una capa.

Cubrimos todo con la nata montada, extendiéndola con cuidado para no mover las capas inferiores.

Pelamos las mandarinas, las separamos en gajos y retiramos todos los filamentos blancos para que queden limpios. Repartimos los gajos por encima de la nata, formando una corona o distribuyéndolos de forma aleatoria según el gusto.

Picamos las avellanas tostadas con un cuchillo (ni muy fino ni muy grueso) y las espolvoreamos por encima.

Se puede servir inmediatamente o reservar en el frigorífico un rato antes de servir, aunque conviene no esperar demasiado para que el bizcocho no se humedezca excesivamente y la nata se mantenga firme.

Rendimiento
4 personas
Tiempo de preparación 15 minutos

Notas

El bizcocho puede ser casero (bizcocho básico de yogur, bizcocho de limón, planchas de bizcocho para brazo de gitano) o comprado. Un bizcocho sencillo y neutro funciona mejor que uno muy sabroso, porque es el soporte y la mermelada, el yogur y las frutas son los protagonistas.

Si el jerez te parece mucho, puedes reducir la cantidad a 75 ml o diluirlo con un poco de zumo de naranja. El bizcocho no debe quedar empapado sino humedecido.

El yogur griego, más espeso y cremoso, da un resultado algo más contundente y bonito que el yogur natural líquido. Si usas yogur griego, puedes aligerarlo con una cucharadita de leche para que se extienda mejor.

En vez de fruta fresca, pueden usarse gajos de mandarina en conserva, bien escurridos. Así se este postre también se puede hacer en verano.

Las avellanas aportan un contrapunto crujiente imprescindible. Si no están ya tostadas, se tuestan unos minutos en una sartén en seco a fuego medio, moviéndolas hasta que empiecen a oler. Luego se frotan con un paño limpio para retirar la piel marrón, que amarga.

Este postre no se guarda bien de un día para otro: el bizcocho se humedece demasiado y la nata se desinfla. Si hay que anticipar, se pueden preparar las capas de bizcocho, mermelada y yogur, y añadir el plátano, la nata, las mandarinas y las avellanas poco antes de servir.

Variaciones

Sin alcohol. Sustituye el jerez por zumo de naranja recién exprimido. El bizcocho se empapa igual y el conjunto resulta igualmente apetitoso. Es la versión apta para niños y para quienes no quieran alcohol.

En vasos individuales. En lugar de un plato grande, se montan las capas en cuatro vasos o copas individuales de postre: bizcocho desmigado en el fondo, jerez, mermelada, yogur, plátano, nata, mandarina y avellanas. Es la versión más vistosa para una presentación cuidada, y además cada comensal recibe su propia porción con todas las capas visibles a través del cristal.

Con otras frutas. Las mandarinas se pueden sustituir por naranjas en gajos limpios, por kiwi en rodajas, por fresas en mitades o por frutos del bosque enteros. Según temporada.

Con otras mermeladas. La de albaricoque es la clásica porque combina muy bien con todo, pero funciona también con mermelada de naranja amarga, de melocotón o de higos.

Con otros frutos secos. Las avellanas pueden sustituirse por almendras laminadas tostadas, nueces picadas o pistachos (muy decorativos por su color verde).

Con bizcocho de chocolate. Para una versión más indulgente, usar bizcocho de chocolate como base y sustituir la mermelada de albaricoque por una fina capa de dulce de leche o crema de avellanas.

Origen

Postre inspirado en la cocina británica

Este postre es una versión ligera del clásico trifle inglés, un postre de capas tradicional de la cocina británica desde el siglo XVIII, que combina bizcocho empapado en jerez (o en algún otro vino dulce), gelatina o mermelada, crema pastelera o natillas, y nata montada. El trifle original es un postre contundente, con mucha nata y mucha crema; esta versión española lo aligera sustituyendo las natillas por yogur y añadiendo plátano y mandarina, con el toque crujiente de las avellanas picadas.


Fruta fresca de postre.