Bacalao de Navidad (bacalhau da Consoada)
Este plato es un tributo a la calidad de la materia prima. Cuando los ingredientes son excepcionales, no necesitan máscaras. El secreto de esta receta no está en una técnica compleja, sino en los tiempos de cocción y, sobre todo, en el generoso chorro de aceite de oliva virgen extra que une todos los elementos en el plato.
Ingredientes
Instrucciones
En una olla grande con abundante agua y una pizca de sal, ponemos las patatas y los huevos, si se usan. Encendemos el fuego y llevamos a ebullición. Los huevos tardarán unos 10-12 minutos en estar duros; pasado este tiempo, los retiramos con cuidado, los enfriamos bajo el grifo y reservamos. Dejamos que las patatas sigan cociendo.
Añadimos las hojas de col a la olla, asegurándonos de que queden sumergidas. Cocinamos patatas y col juntas unos 10 minutos más. Buscamos que la patata empiece a estar tierna pero firme.
Este es el paso crítico. Cuando a las patatas y la col les falten unos 5-7 minutos, bajamos un poco el fuego para que el agua no borbotee con fuerza. Introducimos los lomos de bacalao con la piel hacia arriba. El bacalao se cocina muy rápido; en cuanto las lascas empiecen a separarse ligeramente al tocarlas, estará listo.
Mientras termina la cocción, calentamos suavemente el aceite de oliva en una sartén pequeña. Añadimos los ajos. No queremos freírlos hasta que se quemen, solo confitarlos ligeramente para que el aceite se impregne de su aroma.
Escurrimos bien el agua de la olla. Servimos en una fuente grande colocando las patatas, la col y los lomos de bacalao con cuidado. Pelamos los huevos duros, los cortamos por la mitad y los añadimos a la fuente.
Llevamos la fuente a la mesa y, justo antes de servir, regamos todo generosamente con el aceite de oliva caliente con ajos.
Notas
Si se usa bacalao salado, hay que tener en cuenta que necesitará 24-48 horas a remojo, cambiando el agua varias veces, antes de cocinarlo.
Si las patatas son pequeñas, se pueden dejar enteras; si son grandes, se cortan por la mitad para que se cocinen uniformemente.
El pescado podría romperse si el agua hierve fuertemente, por eso se baja el fuego.
No hay que pasarse de cocción en el caso del bacalao, para que mantenga su jugosidad gelatinosa.
Muchos portugueses añaden también un chorrito de vinagre en su propio plato para crear una emulsión deliciosa con el aceite y la yema del huevo.