Rabanadas
Las rabanadas brasileñas, primas de las torrijas, son muy típicas de la Navidad en Brasil. Son rebanadas de pan del día anterior remojadas en leche aromatizada, pasadas por huevo, fritas y terminadas con azúcar y canela, a menudo bañadas en un almíbar perfumado con canela, clavo y limón. Quedan tiernas, jugosas e irresistibles.
Ingredientes
Instrucciones
Ponemos en un cazo la leche, 50 g de azúcar, una rama de canela y las tiras de cáscara de limón. Llevamos casi a ebullición, removiendo para disolver el azúcar. Apagamos el fuego y dejamos reposar 5–10 minutos. Retiramos la canela y la cáscara de limón, añadimos la vainilla y la pizca de sal, y dejamos templar.
Mientras la leche se enfría, cortamos la barra en rebanadas de unos 2–3 cm de grosor. Las colocamos en una fuente honda, en una sola capa si es posible.
Vertemos la leche templada sobre las rebanadas de pan. Dejamos que se empapen durante 10–15 minutos, dándoles la vuelta con cuidado a mitad de tiempo. el objetivo es que queden bien húmedas pero sin deshacerse.
En un cazo mediano ponemos el agua, 150 g de azúcar, la otra rama de canela, los clavos, las rodajas de limón y el vino, si se usa. Llevamos a ebullición, luego bajamos el fuego y dejamos hervir suave 5–8 minutos, hasta que el almíbar espese ligeramente. Apagamos el fuego y reservamos caliente o templado.
Cascamos los huevos en un plato hondo. Los batimos con un tenedor o varillas, lo justo para homogeneizarlos, sin espumar demasiado.
Ponemos abundante aceite en una sartén honda o una cazuela ancha. Calentamos a fuego medio. Comprobamos la temperatura con un trocito de pan: si burbujea con alegría pero sin quemarse al momento, está listo.
Tomamos una rebanada de pan bien escurrida (sin estrujarla) y la pasamos por el huevo batido, cubriéndola por ambos lados. La colocamos con cuidado en el aceite caliente. La freímos 2–3 minutos por cada lado, hasta que quede dorada. Pasamos la rabanada frita a una bandeja con papel de cocina para que escurra el exceso de aceite. Repetimos hasta terminar con todo el pan.
Colocamos las rabanadas en una fuente amplia, en capas. Vertemos el almíbar caliente o templado por encima, repartiendo la canela, el limón y los clavos. Dejamos reposar al menos 30 minutos para que absorban parte del almíbar y queden muy jugosas. Servimos las rabanadas a temperatura ambiente.
El tiempo de preparación estimado no incluye tiempo de reposo.
Notas
La barra de pan debe pesar al menos 250 g, y mejor 300-400 g.
El pan del día anterior absorbe la leche sin deshacerse. Si el pan es muy fresco, es recomendable dejar las rebanadas al aire un rato para que se sequen un poco.
Para hacer rabanadas más ligeras, se usa menos almíbar o se pone aparte para que cada uno se sirva lo que quiera.
Si se dejan las rabanadas unas horas en la fuente con almíbar, el sabor se concentra y la textura mejora; al día siguiente suelen estar incluso más ricas.
Variaciones
Si las rabanadas no se van a bañar en almíbar, no lo preparamos. En cambio, mezclamos en un plato hondo 80 g de azúcar con 1 cucharada de canela en polvo. Cuando las rabanadas estén aún templadas, las rebozamos en esta mezcla, cubriéndolas bien.
Las rabanadas se pueden decorar con rodajas de limón, con otras frutas, como la granada, o con frutos secos.