Recetas con agua
Gambas salteadas con ajo y guindilla sobre fideos chinos
Un salteado rápido de los que se resuelven en un cuarto de hora y dependen más del orden que de la técnica. La salsa se mezcla antes en un cuenco —ajo, guindilla, soja, sésamo— y se añade al final, de una vez, para que el wok no pierda temperatura en ningún momento. Las gambas apenas pasan dos minutos por el fuego, lo justo para que se vuelvan rosadas y opacas, porque un minuto más las convierte en goma. Debajo van unos fideos chinos de huevo, hidratados sin hervir y aliñados con aceite de sésamo tostado. Comida de diario con aspecto de plato de restaurante.
Cebollitas glaseadas al horno
Una guarnición menor en apariencia y bastante más resultona de lo que promete. Las cebollitas se asan cubiertas de agua con mantequilla, azúcar y sal, tapadas, hasta que el líquido se consume del todo; en ese momento lo que queda en la bandeja es un almíbar espeso que las envuelve y las deja brillantes y doradas. El azúcar que llevan de serie se concentra con la cocción y el resultado es dulce sin empalagar, con el punto justo para acompañar una carne asada y romper su sabor. Se preparan solas mientras el horno trabaja en otra cosa.
Semifrío de café y almendra amarga
Un postre frío que se prepara sin horno y sin heladera. El aire del merengue italiano y la nata montada bastan para sostener una textura a medio camino entre el helado y la mousse. Se deja comer con cuchara nada más salir del congelador.
El café entra en serio, un espresso corto y bien cargado, y el azúcar se queda en lo justo para que se aprecie el amargor tostado de la almendra. Por encima, migas de amaretti y almendra laminada que se añade en el último momento y aguanta crujiente hasta la última cucharada. Se hace la víspera y se sirve en copa, lo que lo convierte en el final perfecto para una comida larga.
Vieiras con crema de pimiento asado y almendra
Una variación del clásico francés de vieiras en salsa rosa con la técnica del ajoblanco andaluz por detrás. El pimiento rojo se asa hasta que la piel se tuesta, y después se tritura con almendra cruda, pan y un hilo de aceite hasta obtener una crema sedosa y de un rosa intenso que no necesita nata líquida para ser untuosa. Se sirve fría, como fondo del plato, y encima van las vieiras recién marcadas a fuego vivo, con su costra dorada. El contraste de temperaturas es lo que convierte un entrante correcto en uno que se recuerda. Un aceite de pimienta rosa y unas gotas de limón cierran el conjunto.
Melocotones a la canela
Un postre sencillo y rápido con cuatro ingredientes básicos: melocotones, azúcar, canela y limón. Diez minutos al fuego y el resultado es un postre casero sin pretensiones, apto para toda la familia, que se puede servir caliente con nata o frío con helado. Perfecto para quien empieza a cocinar o para resolver un postre improvisado con lo que hay en la despensa.
Cerdo asado a la francesa
Esta versión afrancesada del lomo de cerdo se asa siempre sin corteza, sobre un lecho de hierbas y ajo, con un fondo de vino y agua bajo la rejilla que crea una atmósfera húmeda sin que la carne llegue a tocar el líquido directamente. Se emplea el corte más fino del lomo, el más cercano al cuello, y se deja con hueso, a diferencia de la mayoría de asados franceses, que suelen ir deshuesados.
Patatas guisadas con rabo de toro
Un guiso de cazuela de los de antes, sin prisa y con cuchara. El rabo de toro es una pieza llena de colágeno que necesita horas de fuego suave para entregarse, pero cuando lo hace la carne se desprende sola del hueso y deja un caldo denso y brillante que ninguna otra pieza consigue igualar. Las patatas se añaden al final y se cuecen en ese caldo, hasta quedar melosas y teñidas de pimentón. Es un plato de invierno, de esos que se preparan la víspera y saben mejor al día siguiente.
Patatas guisadas (receta básica)
Las patatas guisadas han sido durante generaciones la comida diaria en buena parte de los hogares. Un plato único, sabroso y reconfortante, hecho sin prisas en cazuela o puchero de barro. Esta es la versión básica, la que sirve de punto de partida para todas las demás. Se hace con un poco de carne de vaca, pero admite casi cualquier acompañamiento, ya sean costillas, chorizo, despojos, albóndigas, legumbres, arroz, verduras o setas, siguiendo exactamente el mismo proceso. Lo que no cambia nunca son tres gestos: rehogar bien la patata antes de mojarla, cascarla en lugar de cortarla y majar el ajo con perejil y comino. De ahí sale el caldo espeso y perfumado que define el guiso.
Papillote de pescado con zanahorias
El papillote de pescado con zanahorias es un plato ligero, sano y muy fácil. El pescado se cocina dentro de un paquete de papel, con su propio vapor. Así conserva todo su jugo y su sabor. Lo acompañamos de cebolla y zanahoria, cocidas con miel y un toque de canela. El resultado es fino, aromático y lleno de matices.
Es una receta ideal para el día a día. Se prepara en un momento y ensucia muy poco. Aquí te la contamos paso a paso, con frases claras y sencillas.
Ensalada especiada de carne
Esta ensalada especiada de carne es un plato luminoso y lleno de contrastes, en el que unos jugosos filetes de choto dorados a fuego vivo, hojas de ensalada frescas y un aderezo cremoso de cacahuete con un puntito picante. El pepino fresco, la cebolla morada y los tomates miniatura aportan color y frescura, mientras el sésamo del aliño y los cacahuetes tostados coronan el conjunto con su textura crujiente. Es un plato rápido de montar, pero con tanto matiz de sabor que parece que has pasado horas en la cocina.
Ensalada de fideos chinos fríos con aderezo de jengibre y miso
Esta ensalada de fideos chinos fríos con aderezo de jengibre y miso es un plato tan refrescante como vibrante, en el que los fideos soba de trigo sarraceno se aderezan con un aliño cremoso, salado y ligeramente dulce, lleno de matices asiáticos. Verduras crujientes como el pepino, la zanahoria y el edamame aportan color, textura y frescura, mientras el sésamo tostado corona el conjunto con su aroma envolvente. Es un plato ligero y saciante a la vez, perfecto para los días de calor o para una comida rápida.
Salchicha alemana al curry (currywurst)
La salchicha al curry, o currywurst, es uno de los bocados más populares de la cocina callejera alemana. Se trata de una salchicha tipo bratwurst, dorada, bañada en una salsa de kétchup especiada con curry y espolvoreada con más curry por encima. Frecuentemente se corta en rodajas.
Es un plato sencillo, contundente y muy sabroso, ideal como comida informal, tentempié generoso o cena rápida entre semana. Su gracia está en el contraste de la jugosa salchicha frente al punto dulce, ácido y especiado de la salsa.