Recetas con ajo
Patatas guisadas (receta básica)
Las patatas guisadas han sido durante generaciones la comida diaria en buena parte de los hogares. Un plato único, sabroso y reconfortante, hecho sin prisas en cazuela o puchero de barro. Esta es la versión básica, la que sirve de punto de partida para todas las demás. Se hace con un poco de carne de vaca, pero admite casi cualquier acompañamiento, ya sean costillas, chorizo, despojos, albóndigas, legumbres, arroz, verduras o setas, siguiendo exactamente el mismo proceso. Lo que no cambia nunca son tres gestos: rehogar bien la patata antes de mojarla, cascarla en lugar de cortarla y majar el ajo con perejil y comino. De ahí sale el caldo espeso y perfumado que define el guiso.
Calabaza y lentejas guisadas
Un guiso de cuchara sin carne que gana con las horas: si se prepara la víspera, al día siguiente está mejor. La calabaza se asa aparte, a horno fuerte, para que caramelice por los bordes y no se deshaga dentro del caldo; mientras tanto se hace un sofrito lento de cebolla, apio, ajo y tomates secos que da al guiso un fondo dulce y salado a la vez. Las lentejas aportan cuerpo, el kale negro un punto amargo que equilibra, y el cilantro molido un aroma cálido que recuerda a las cocinas del Mediterráneo oriental. Se sirve en cuenco hondo, con pan al lado.
Ensalada de hierbas frescas
Esta ensalada picante de hierbas frescas es uno de esos acompañamientos que cambian por completo un plato sencillo. Nace de la tradición del sudeste asiático de mezclar hierbas frescas en abundancia como cilantro, menta, albahaca, con un aliño que junta dulce, ácido, salado y picante en un solo bocado, muy en la línea de las ensaladas tailandesas de tipo yam o de los platos de hierbas frescas vietnamitas que acompañan carnes a la parrilla. Aquí la dejamos como lo que mejor sabe ser: una guarnición fresca y ligera, lista en diez minutos, que levanta cualquier proteína a la plancha o a la parrilla.
Laksa de gambas
Laksa de gambas es una sopa de fideos originaria de la comunidad peranakan (nyonya) de Malasia y Singapur, donde confluyen la cocina china y la malaya. Su alma está en el rempah, una pasta de especias que aporta el color anaranjado y el fondo profundo y ligeramente picante que distingue a un buen laksa de un simple curry con fideos. Esta versión presenta un rempah simplificado, pensada para el día a día, pero que respeta los ingredientes que de verdad definen el sabor: cúrcuma, hierba limón, chile y ese punto umami que tradicionalmente aportan la gamba seca o la pasta de gamba fermentada.
Rabo de toro braseado
El rabo de toro braseado es un clásico de nuestra cocina. Un plato de cuchara y tenedor, tierno y sabroso, de esos que llenan la casa de aroma. La carne se cocina despacio, en un caldo con verduras y vino tinto, hasta que se separa del hueso sola. La salsa queda densa y brillante, gracias a la gelatina natural que suelta el rabo.
Es un guiso de fiesta, ideal para el fin de semana. Se prepara con calma, pero no tiene misterio.
Sopa de verduras en juliana
La sopa de verduras en juliana es un primer plato ligero, sabroso y reconfortante. Un buen caldo de verduras, o de ave, sirve de base para un ramillete de hortalizas cortadas finas —nabo, zanahoria, apio, cebolla y lechuga— que se rehogan primero con mantequilla y aceite, y luego se cuecen despacio hasta quedar tiernas. Rematada con unos picatostes crujientes, es una sopa perfecta para las noches frescas o para abrir una comida familiar. Además, resulta una forma estupenda de aprovechar la mejor verdura de temporada.
Ensalada de fideos chinos fríos con aderezo de jengibre y miso
Esta ensalada de fideos chinos fríos con aderezo de jengibre y miso es un plato tan refrescante como vibrante, en el que los fideos soba de trigo sarraceno se aderezan con un aliño cremoso, salado y ligeramente dulce, lleno de matices asiáticos. Verduras crujientes como el pepino, la zanahoria y el edamame aportan color, textura y frescura, mientras el sésamo tostado corona el conjunto con su aroma envolvente. Es un plato ligero y saciante a la vez, perfecto para los días de calor o para una comida rápida.
Judías verdes con vinagreta de almendras
Las judías verdes con vinagreta de almendras son un entrante ligero y muy vistoso, perfecto también como guarnición de carnes y pescados. Las vainas se cuecen justo hasta quedar tiernas pero con un punto crujiente, y se visten con una vinagreta aromática en la que las almendras tostadas aportan cuerpo, sabor y una textura irresistible. Es un plato sencillo, saludable y luminoso, que ensalza el sabor de una verdura de temporada con muy pocos ingredientes.
El punto está en el contraste entre el verde vivo y jugoso de la judía frente al toque tostado de la almendra, todo ligado con un aliño equilibrado de aceite de oliva y vinagre.
Cintas con salsa marinera
Las almejas, o berberechos, se cocinan en un sofrito de ajo y tomate en aceite de oliva, aromatizado con un poco de vino blanco y perfumado con perejil fresco. El resultado es un plato ligero y aromático, que traslada la brisa del mar a la mesa en apenas media hora.
Arroz con almejas y chorizo
El arroz con almejas y chorizo es un plato que reúne lo mejor de dos mundos: la frescura marina de las almejas y el carácter sabroso y especiado del chorizo. Es un arroz meloso, llamativo y muy aromático, perfecto para una comida familiar de fin de semana o para sorprender a los invitados sin complicaciones. El azafrán tiñe los granos de un precioso color amarillo, mientras que el pimiento verde y el sofrito aportan una base profunda de sabor.
Sardinas a la vinagreta
Las sardinas a la vinagreta son un plato de mercado humilde y muy resultón, ideal para aprovechar el mejor pescado azul de temporada. Las sardinas se doran en la sartén con ajo y guindilla, y se rematan con una vinagreta fresca que corta la grasa del pescado y realza todo su sabor. Es un plato perfecto como entrante o como segundo ligero. Mejor acompañado de unos tomatitos que aportan color y frescura.
Fideuá negra con bocaditos de pescado rebozado
La fideuá negra es la versión más espectacular del clásico plato valenciano. La tinta de sepia o calamar tiñe los fideos de un negro intenso que contrasta con el blanco del alioli y el dorado de las bolitas de pescado rebozado y fritas que rematan el plato. Una receta con aire de restaurante pero perfectamente abordable en casa.