Recetas con pimiento
Pimientos asados con ajo y aceite
Una guarnición de toda la vida, de las que se preparan casi sin pensar mientras el horno está ocupado con otra cosa. Los pimientos se asan enteros hasta que la piel se arruga y se tuesta, y después se aliñan en caliente con un majado de ajo y aceite de oliva que se bebe el jugo que han soltado. No hay mucho más: el asado concentra el azúcar natural del pimiento y lo vuelve dulce y sedoso, y el ajo crudo le da el contrapunto. Acompañan de maravilla a cualquier carne al horno, pero también funcionan solos, con pan, o fríos al día siguiente.
Vieiras con crema de pimiento asado y almendra
Una variación del clásico francés de vieiras en salsa rosa con la técnica del ajoblanco andaluz por detrás. El pimiento rojo se asa hasta que la piel se tuesta, y después se tritura con almendra cruda, pan y un hilo de aceite hasta obtener una crema sedosa y de un rosa intenso que no necesita nata líquida para ser untuosa. Se sirve fría, como fondo del plato, y encima van las vieiras recién marcadas a fuego vivo, con su costra dorada. El contraste de temperaturas es lo que convierte un entrante correcto en uno que se recuerda. Un aceite de pimienta rosa y unas gotas de limón cierran el conjunto.
Vieiras en salsa rosa
Un entrante de fiesta de la cocina francesa clásica, fino y sorprendentemente sencillo. El color rosado no viene del tomate sino del pimiento rojo, que se escalda, se pela y se cuece en vino blanco dulce hasta que suelta todo su color; después se pasa por el chino y se liga con nata. La salsa, perfumada con pimienta rosa, envuelve unas vieiras cocidas al vapor apenas unos segundos. Ahí está la única dificultad del plato: la vieira pasa de tierna a gomosa en cuestión de medio minuto, de modo que conviene tener todo lo demás resuelto antes de acercarla al fuego. Se acompaña de unos hojaldritos calientes para rebañar.
Alubias en salsa de tomate especiada
Un guiso de alubias rápido y muy resultón, de los que se hacen en una sola cazuela y dan de comer durante varios días. El pimentón ahumado es el que manda: aporta ese fondo tostado y profundo que normalmente vendría de un trozo de chorizo o de tocino, y basta para que unas alubias de bote con tomate se conviertan en algo con carácter. El pimiento suma color y dulzor, las espinacas desaparecen dentro de la salsa sin que nadie las note.
Relleno de piñones, atún y pimiento asado
Este es uno de esos rellenos que resuelven dos platos con una sola preparación: sirve para empanadillas y empanadas, y sirve igual de bien para canelones. El motivo es que cumple lo que se le pide a un buen relleno de masa —queda seco, compacto y frío— y eso mismo lo hace ideal para un canelón que luego va a recibir bechamel sin aguarla. Es la empanadilla de atún de toda la vida con dos mejoras: el pimiento asado en lugar de crudo, que aporta dulzor y no suelta agua, y los piñones tostados, que dan el punto de textura que a esta mezcla siempre le falta.
Brochetas de salmón teriyaki con pimiento
Las brochetas de salmón teriyaki con pimiento verde son un plato vistoso, sano y muy fácil. El salmón se adoba en una salsa teriyaki dulce y brillante, se ensarta en brochetas y se hace al grill en pocos minutos. Queda jugoso por dentro y glaseado por fuera. El resultado es fresco, aromático y lleno de matices asiáticos.
Berenjenas rellenas
La berenjena, vaciada y horneada, se convierte en un recipiente comestible que acoge un sofrito jugoso de carne picada de cerdo, tomate, cebolla y pimiento verde, ligado con un chorrito de vino blanco. Un manto de queso rallado gratinado remata el conjunto, que sale del horno dorado y burbujeante.
Tiras de ternera con verduras
Las tiras de ternera con verduras son un plato principal jugoso y muy resultón, en el que la carne se saltea con una selección de hortalizas de temporada y se termina con un toque de salsa de soja que aporta profundidad y ese punto de sabor tan característico. Es un guiso ligero y lleno de color, perfecto para una comida de diario con la que cuidarse sin renunciar al gusto. El calabacín, la zanahoria y el pimiento verde aportan frescura, color y una textura crujiente que contrasta con la textura de la ternera.
Lo más atractivo es su sencillez, unos minutos de cocción a fuego suave bastan para lograr una carne tierna bañada en una salsa ligera y aromática.
Cebollas rellenas
Las cebollas rellenas son un plato espectacular. La cebolla, cocida hasta quedar tierna y dulce, se convierte en un pequeño recipiente comestible que acoge un relleno mediterráneo de tomate, zanahoria, pimiento asado, anchoas y aceitunas. Gratinadas con queso, salen del horno doradas, jugosas y muy sabrosas. Es un entrante vistoso para una comida especial, aunque también funciona como plato principal ligero para la cena.
Su encanto está en el contraste de la suavidad dulzona de la cebolla frente al punto salado y aromático del relleno, con las anchoas y las aceitunas aportando ese sabor intenso tan del gusto mediterráneo.
Arroz con almejas y chorizo
El arroz con almejas y chorizo es un plato que reúne lo mejor de dos mundos: la frescura marina de las almejas y el carácter sabroso y especiado del chorizo. Es un arroz meloso, llamativo y muy aromático, perfecto para una comida familiar de fin de semana o para sorprender a los invitados sin complicaciones. El azafrán tiñe los granos de un precioso color amarillo, mientras que el pimiento verde y el sofrito aportan una base profunda de sabor.
Brochetas de gambas con salsa tropical
La salsa es fresca, con trocitos de fruta dulce y ácida, el toque picante del cilantro y la cebolla, y el punto justo de acidez de la lima. Un plato que hace pensar en sol y verano, transportándote a las playas del Caribe.
Gazpacho de fresas
Cuando el calor aprieta, pocas cosas sientan mejor que un gazpacho bien frío. En esta versión cambiamos aproximadamente la mitad del tomate por fresas maduras, y ahí está la gracia: el resultado gana en color, en perfume y en frescura, pero sigue siendo un plato salado, ligero y muy de verano. La fruta no convierte el gazpacho en postre; simplemente redondea la acidez y aporta un matiz más delicado.
La clave está en mantener el equilibrio. Tomate pera para la base, fresas en su punto, un poco de pepino, pimiento verde, ajo, buen aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal. Nada más hace falta para conseguir una sopa fría limpia, vibrante y con mucha personalidad.