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Tronco de navidad

El tronco de Navidad, o bûche de Noël en su Francia natal, es una tradición. Consiste en un bizcocho muy esponjoso, enrollado y relleno de una crema suave, y cubierto con una ganache de chocolate que, con la ayuda de un tenedor, recrea la textura rústica de la madera. Es el centro de mesa perfecto para las fiestas, una obra de arte comestible que maravillará a todos.

Tronco de Navidad con relleno de chocolate.

Ingredientes

100 gramos harina (harina común)
1 cucharada cacao (cacao en polvo)
3 huevos (grandes)
175 gramos azúcar glas (azúcar en polvo)
400 mililitros nata lí­quida (espesa, al menos 35% de materia grasa, muy fría)
2 cucharaditas jarabe de chocolate
200 gramos chocolate (chocolate negro, mínimo 70% cacao)
30 gramos mantequilla (a temperatura ambiente)
  guarnición (optativo, frutos rojos, setas de merengue o más azucar glas, para decorar)

Instrucciones

Calentamos el horno a 180 °C (calor arriba y abajo, sin ventilador). Preparamos una bandeja de horno de unos 26x40 cm forrándola con papel de hornear.

En un bol grande, batimos los huevos con 125 g de azúcar glas usando unas varillas eléctricas a velocidad alta. Batimos durante unos 10-15 minutos, hasta que la mezcla triplique su volumen y adquiera un color pálido y una textura de cinta (al levantar las varillas, la mezcla cae formando un lazo que tarda unos segundos en desaparecer). 

En un cuenco, tamizamos la harina, el cacao en polvo y la pizca de sal. Volvemos a tamizar otra vez sobre la mezcla de huevos en tres tandas. Con una espátula, la incorporamos con movimientos suaves y envolventes, de abajo hacia arriba, para no perder el aire que hemos conseguido. Es esencial no batir de más.

Vertemos la masa en la bandeja preparada y la extendemos con cuidado para que quede una capa uniforme. Horneamos durante 12-15 minutos, o hasta que el bizcocho esté dorado y al pincharlo con un palillo, este salga limpio.

Mientras el bizcocho está en el horno, cortamos un rectángulo de papel de horno algo mayor que el molde. Lo ponemos sobre un paño de cocina limpio y espolvoreamos azúcar glas por encima del papel, aproximadamente 2 cucharadas.

Nada más sacar el bizcocho del horno, lo volcamos con cuidado sobre el papel de horno en el paño. Retiramos el papel de hornear con el que habíamos forrado el molde y, con la ayuda del paño, enrollamos el bizcocho caliente por el lado más corto, dejando el papel de hornear azucarado dentro. Dejamos que se enfríe por completo enrollado sobre una rejilla. 

Mientras el bizcocho se enfría, montamos la nata, que debe estar muy fría. En un cuenco frío, batimos 200 ml de nata líquida con varillas eléctricas. Cuando empiece a espesar, añadimos 50 g de azúcar glas y el jarabe de chocolate. Seguimos batiendo hasta que forme picos firmes. Reservamos el relleno en la nevera.

Cuando el bizcocho esté completamente frío, lo desenrollamos con mucho cuidado. Extendemos la nata montada por toda la superficie, dejando un borde de un par de centímetros sin cubrir en uno de los extremos largos para que no se salga el relleno al enrollar.

Volvemos a enrollar el bizcocho, esta vez sin el papel de hornear, apretando suavemente para que quede compacto. Lo envolvemos en film transparente y lo dejamos reposar en la nevera al menos 1 hora para que se ponga firme.

Para hacer la ganache de cobertura, troceamos el chocolate y lo ponemos en un bol. Calentamos el resto de la nata líquida (200 ml) en un cazo hasta que casi hierva. La vertemos sobre el chocolate y dejamos reposar un par de minutos sin tocar. 

Removemos suavemente desde el centro hacia afuera hasta obtener una crema lisa y brillante. Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente y la integramos. Dejamos que la ganache se enfríe y espese a temperatura ambiente (aproximadamente 1 hora), removiendo de vez en cuando.

Sacamos el rollo de la nevera. Cubrimos todo el tronco con la ganache de chocolate. Con un tenedor, creamos surcos a lo largo para imitar la corteza de un árbol. Refrigeramos al menos 30 minutos más para que la cobertura se asiente.

Antes de servi el tronco de Navidadr, podemos decorarlo con frutos rojos, hojas de menta o un poco de azúcar glas para simular nieve.

Rendimiento
6 raciones

Notas

La forma de enrollar y enfriar el bizcocho es la clave para que no se rompa al rellenarlo.

Al sacar el rollo de la nevera, con un cuchillo afilado, se puede cortar uno de los extremos en diagonal. Este trozo se coloca en un lateral del tronco principal para simular una rama cortada.

Cuando no hay mucho tiempo, se puede omitir la cobertura y espolvorear el bizcocho de chocolate con azúcar glas. 

Variaciones

En vez de una ganache de chocolate, el rollo de bizcocho relleno se puede rellenar y cubrir con un glaseado de mantequilla al chocolate.

Ya el relleno sea nata montada o glaseado de mantequilla, se pueden incorporar 50 g de avellanas, tostadas y picadas. 

En vez de hacer un bizcocho de chocolate, se puede hacer un bizcocho de vainilla, sustituyendo la cucharada de cacao en polvo por unas gotas de esencia de vainilla. En este caso, la cobertura de chocolate no se puede omitir.

Origen

Cocina francesa

Se dice que este postre evoca la antigua costumbre europea de quemar un gran tronco de leña en el solsticio de invierno para celebrar la luz y atraer la buena suerte para el año venidero. Con el tiempo, la leña se transformó en este delicioso pastel que imita a la perfección la corteza y la forma de un tronco.


Ganache de chocolate negro

Glaseado de mantequilla al chocolate

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