Fácil
Técnicas sencillas y normalmente no llevan mucho tiempo.
Carpaccio de fresas con queso fresco
Este carpaccio de fresas con queso fresco demuestra que no hace falta complicarse en los fogones para lograr un plato sofisticado. Aúna la técnica italiana del corte fino con el carácter del queso y el color vibrante de las fresas.
Granizado de fresa
El calor del verano exige elaboraciones heladas que alivien la sed de forma inmediata. Un granizado de fresas hecho en casa captura el sabor puro del ingrediente y permite disfrutar de un descanso dulce.
Bizcochitos de arándanos azules
Estos bizcochitos son los muffins americanos que se hacen en el horno, y, en este caso, se incorporan a la masa arándanos azules que después estallan en el horno, creando pequeños focos de mermelada natural que convierten cada bocado en algo extraordinario.
Mermelada de arándanos azules
Preparar una mermelada casera permite capturar la esencia de la fruta de temporada, controlar exactamente que ingredientes lleva y reducir el desperdicio de alimentos.
Sopa polaca de fresas (zupa truskawkowa)
En Polonia, cuando aprieta el calor, las fresas no siempre acaban en mermeladas o tartas. También se convierten en una sopa fría, dulce y ligera que se toma a medio camino entre el primer plato veraniego y el postre. La zupa truskawkowa no tiene nada que ver con un gazpacho ni con una sopa salada: aquí mandan la fruta, el agua y el azúcar, con un resultado fresco, fragante y muy simple de preparar.
Gazpacho de fresas
Cuando el calor aprieta, pocas cosas sientan mejor que un gazpacho bien frío. En esta versión cambiamos aproximadamente la mitad del tomate por fresas maduras, y ahí está la gracia: el resultado gana en color, en perfume y en frescura, pero sigue siendo un plato salado, ligero y muy de verano. La fruta no convierte el gazpacho en postre; simplemente redondea la acidez y aporta un matiz más delicado.
Fresas con pimienta y vinagre balsámico
Hay mezclas que parecen una rareza hasta que llegan a la cuchara. La fresa, con su perfume cálido y su jugo delicado, agradece muy bien dos compañeros que a primera vista imponen respeto: la pimienta negra y el vinagre balsámico. El resultado no sabe a aliño de ensalada, sino a fruta más fruta: más viva, más profunda y con un perfil casi de postre de restaurante cuando se acierta con la proporción.
Fresas en almíbar
Hay pocas cosas tan agradecidas como unas fresas en almíbar. Sirven para rematar un yogur, alegrar una tostada, acompañar una tarta de queso o salvar un postre improvisado con helado. Y además admiten varias rutas; se puede partir de fruta fresca o congelada, y cocinarlas en un cazo o en el microondas según el tiempo que tse tenga y la textura que se busque.
Limonada de maracuyá con menta
Una bebida de aire tropical tan refrescante como satisfactoria, sin azúcares refinados ni aromas artificiales.
Limonada de frambuesa e hibisco
Podemos crear fácilmente bebidas refrescantes en nuestra cocina, como esta limonada de frambuesa e hibisco, sin recurrir a refrescos industriales demasiado dulces.
Limonada con mango y romero
El simple acto de preparar una bebida fresca puede transformar un día ordinario en un momento de pausa y disfrute genuino y esta limonada con mango y romero es profundamente refrescante.
Tacos de queso
Los tacos son, por excelencia, uno de los platos más versátiles y apreciados a nivel mundial. Tradicionalmente asociados a la gastronomía mexicana, su formato nos ofrece un lienzo en blanco perfecto para explorar sabores nuevos y aplicar técnicas de diversas partes del globo.