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Sopa polaca de fresas (zupa truskawkowa)

En Polonia, cuando aprieta el calor, las fresas no siempre acaban en mermeladas o tartas. También se convierten en una sopa fría, dulce y ligera que se toma a medio camino entre el primer plato veraniego y el postre. La zupa truskawkowa no tiene nada que ver con un gazpacho ni con una sopa salada: aquí mandan la fruta, el agua y el azúcar, con un resultado fresco, fragante y muy simple de preparar.

Un plato de sopa tradicional polaca de fresa, zupa truskawkowa, servido en un cuenco blanco sobre una mesa de mármol o granito de color oscuro.

Ingredientes

500 gramos fresas (fresas frescas, laadas, sin rabo, troceadas si son grandes)
400 mililitros agua (agua fría)
50 gramos azúcar (o al gusto, según el dulzor de la fruta)
1 cucharadita zumo de limón (opcional, para afinar el sabor)
4 cucharadas nata agria (puede ser crème fraîche o nata líquida)
  pasta (opcional, cabello de ángel, fideos chinos o sémola, ya cocida y escurrida)
  menta (opcional, unas hojas de menta o hierbabuena para decorar)

Instrucciones

Ponemos las fresas en el vaso de la batidora junto con el agua fría y el azúcar. Trituramos hasta obtener una mezcla fina y uniforme. En este punto probamos. Si hace falta, añadimos algo más de azúcar. Si queremos un perfil más vivo, incorporamos unas gotas de zumo de limón. No debe quedar ácida como una limonada; solo un poco más nítida.

La textura tradicional puede ser más o menos fluida según la casa. Si la queremos muy fina, la pasamos por un colador para retirar semillas. Si preferimos una sopa con más cuerpo y un aire más rústico, la dejamos tal cual.

Pasamos la sopa a una jarra o bol, la tapamos y la llevamos a la nevera entre 1 y 2 horas. Tiene que servirse bien fría, porque el reposo mejora el sabor y la vuelve más refrescante.

Repartimos la sopa en cuencos o platos hondos fríos. Terminamos con un pequeño chorrito o una cucharada de crema agria y unas hojas de menta. Si queremos servirla al estilo más clásico y abundante, añadimos también un poco de pasta fina ya cocida, bien escurrida y fría. Debe estar suelta y se añade en poca cantidad, para acompañar, no para adueñarse del plato.

Rendimiento
4 raciones
Tiempo de preparación 15 minutos

Fría o caliente

Esta sopa se puede hacer con fresas congeladas para disfrutarla todo el año, agua y azúcar. La magia ocurre en la técnica: el azúcar se disuelve primero en el agua para crear un almíbar ligero, y en él se cuecen las fresas a fuego muy suave para extraer todo su color y aroma.

Una vez cocida, la sopa se deja enfriar y se tritura hasta lograr un puré de textura fina y sedosa. Pueden reservarse algunas fresas y añadirlas al puré, volviendo a calentar el conjunto durante unos pocos minutos. Esto crea un magnífico contraste en boca entre el caldo aterciopelado y los trozos tiernos de fruta. Después se añaden los acompañamientos tradicionales.

La zupa truskawkowa brilla por su versatilidad, ya que se puede disfrutar tanto humeante en un día fresco como completamente fría para aliviar el calor del verano. 

Notas

Se pueden reservar algunas fresas para decorar la sopa terminada.

La sopa fría no necesita cocción, pero si necesita refrigeración antes de servirla. Recién hecha sabe correcta; bien fría sabe mucho mejor. El reposo importa.

Ajustar tal sopa una vez triturada: 

  • Más ligera: añadimos 50 a 100 ml extra de agua fría
  • Más densa: reducimos un poco el agua desde el inicio
  • Más fina: colamos
  • Más natural y con más fibra: no colamos

Si vamos con prisa, podemos dejar la sopa 20 o 30 minutos en el congelador, removiendo a mitad de tiempo para que no llegue a helarse por los bordes.

Cómo servir la zupa truskawkowa

Esta sopa tiene dos formas muy claras de entrar en la mesa.

Como plato ligero de verano

Si la servimos con una pequeña porción de fideos fríos y crema agria, funciona como un plato suave para mediodía, especialmente en días de mucho calor. Tiene algo de comida casera y algo de capricho estacional.

Como postre

Sin pasta, en cuencos pequeños o vasos anchos, queda estupenda como postre fresco. En ese caso podemos dejarla algo más fina y rematarla con:

  • crema agria
  • menta fresca
  • unas fresas picadas
  • un poco más de azúcar, solo si hace falta
Variaciones

En vez de pasta, se puede añadir un poco de arroz cocido. No es lo tradicional, pero funciona.

Hay quien bate la nata agria junto con las fresas. Y hay quien usa leche, en vez de agua, para hacer un plato más contundente.

Esta sopa se puede hacer también con cerezas (sin hueso) o frambuesas.

Origen

Cocina polaca

La zupa truskawkowa demuestra que una sopa puede ser dulce, fría y completamente veraniega sin dejar de ser una receta seria y con tradición. Con buenas fresas, agua fría y un poco de azúcar, sale un plato delicado, distinto y muy fácil de disfrutar.

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