Recetas con cebolla

Lista de recetas que contienen cebolla como ingrediente.

Patatas asadas con aros de cebolla

Una guarnición de horno que se monta por capas: rodajas de patata y aros de cebolla alternados en una fuente, bien cubiertos de grasa y asados a temperatura alta hasta que el conjunto queda dorado por fuera y meloso por dentro. El pan rallado de la superficie forma una costra fina que protege lo de debajo y aporta el crujido. Nació para aprovechar la grasa y los jugos de un asado de carne, y ese sigue siendo su mejor uso, aunque con mantequilla o aceite de oliva funciona igual de bien. Acompaña a cualquier carne al horno y, en días de poca ambición, se defiende sola con un huevo frito encima.


Cebollitas glaseadas al horno

Una guarnición menor en apariencia y bastante más resultona de lo que promete. Las cebollitas se asan cubiertas de agua con mantequilla, azúcar y sal, tapadas, hasta que el líquido se consume del todo; en ese momento lo que queda en la bandeja es un almíbar espeso que las envuelve y las deja brillantes y doradas. El azúcar que llevan de serie se concentra con la cocción y el resultado es dulce sin empalagar, con el punto justo para acompañar una carne asada y romper su sabor. Se preparan solas mientras el horno trabaja en otra cosa.


Gröstl tirolés

Plato de sartén de los Alpes austríacos, nacido para aprovechar lo que sobraba del día anterior: patatas cocidas y restos de carne asada, salteados juntos en manteca hasta formar una costra dorada que es la razón de ser del plato. La cebolla, el comino en grano y la mejorana componen la tríada aromática de la cocina tirolesa, y un huevo frito de yema líquida corona el conjunto y lo liga al romperse sobre las patatas calientes. Se sirve directamente en la sartén, con ensalada verde o un poco de chucrut al lado. Comida de refugio de montaña: contundente, rápida y sin pretensiones.


Filete de cadera relleno

Un filete grueso de cadera, cortado como un bolsillo y relleno de paté antes de hacerse a la plancha. El paté se funde con el calor y aporta al interior una cremosidad sabrosa que contrasta con el exterior tostado del filete. Es un plato de aspecto elegante, perfecto para una cena especial, que se prepara en pocos minutos a partir de un buen filete grueso.


Alubias en salsa de tomate especiada

Un guiso de alubias rápido y muy resultón, de los que se hacen en una sola cazuela y dan de comer durante varios días. El pimentón ahumado es el que manda: aporta ese fondo tostado y profundo que normalmente vendría de un trozo de chorizo o de tocino, y basta para que unas alubias de bote con tomate se conviertan en algo con carácter. El pimiento suma color y dulzor, las espinacas desaparecen dentro de la salsa sin que nadie las note.


Bandeja de coliflor y garbanzos al horno

Una bandeja al horno que resuelve la comida y ensucia un solo cacharro. La coliflor se asa hasta que los bordes se tuestan y quedan casi crujientes, las zanahorias se vuelven dulces, la cebolla roja se carameliza por fuera y los garbanzos se secan un poco y toman ese punto a fruto seco que tienen cuando pasan por el horno. El comino y el pimentón ahumado hacen el resto. Por encima, una salsa de tahini con limón, fría y cremosa, que contrasta con el calor de la bandeja, cilantro fresco y feta desmenuzado. Es cocina de Oriente Medio traducida al horno de casa, y el tipo de plato que gana adeptos incluso entre quienes dicen no comer verduras.


Asado de carne de cerdo adobada

Esta carne de cerdo adobada es una receta pensada para ocasiones especiales. La maceración de varios días con vino, vinagre y hortalizas aromatiza la carne hasta el hueso y, de paso, actúa como conservante natural, así que la pieza aguanta perfectamente esos días en la nevera sin ningún problema, y es precisamente lo que permite una maceración tan larga. El resultado es un asado con mucho carácter, que también está delicioso frío, servido en lonchas finas al día siguiente.


Relleno de piñones, atún y pimiento asado

Este es uno de esos rellenos que resuelven dos platos con una sola preparación: sirve para empanadillas y empanadas, y sirve igual de bien para canelones. El motivo es que cumple lo que se le pide a un buen relleno de masa —queda seco, compacto y frío— y eso mismo lo hace ideal para un canelón que luego va a recibir bechamel sin aguarla. Es la empanadilla de atún de toda la vida con dos mejoras: el pimiento asado en lugar de crudo, que aporta dulzor y no suelta agua, y los piñones tostados, que dan el punto de textura que a esta mezcla siempre le falta.


Patatas guisadas con rabo de toro

Un guiso de cazuela de los de antes, sin prisa y con cuchara. El rabo de toro es una pieza llena de colágeno que necesita horas de fuego suave para entregarse, pero cuando lo hace la carne se desprende sola del hueso y deja un caldo denso y brillante que ninguna otra pieza consigue igualar. Las patatas se añaden al final y se cuecen en ese caldo, hasta quedar melosas y teñidas de pimentón. Es un plato de invierno, de esos que se preparan la víspera y saben mejor al día siguiente.


Patatas guisadas (receta básica)

Las patatas guisadas han sido durante generaciones la comida diaria en buena parte de los hogares. Un plato único, sabroso y reconfortante, hecho sin prisas en cazuela o puchero de barro. Esta es la versión básica, la que sirve de punto de partida para todas las demás. Se hace con un poco de carne de vaca, pero admite casi cualquier acompañamiento, ya sean costillas, chorizo, despojos, albóndigas, legumbres, arroz, verduras o setas, siguiendo exactamente el mismo proceso. Lo que no cambia nunca son tres gestos: rehogar bien la patata antes de mojarla, cascarla en lugar de cortarla y majar el ajo con perejil y comino. De ahí sale el caldo espeso y perfumado que define el guiso.


Calabaza y lentejas guisadas

Un guiso de cuchara sin carne que gana con las horas: si se prepara la víspera, al día siguiente está mejor. La calabaza se asa aparte, a horno fuerte, para que caramelice por los bordes y no se deshaga dentro del caldo; mientras tanto se hace un sofrito lento de cebolla, apio, ajo y tomates secos que da al guiso un fondo dulce y salado a la vez. Las lentejas aportan cuerpo, el kale negro un punto amargo que equilibra, y el cilantro molido un aroma cálido que recuerda a las cocinas del Mediterráneo oriental. Se sirve en cuenco hondo, con pan al lado.


Bacalao en sartén con cebolla y lima

Los lomos de bacalao en sartén con cebolla y zumo de lima son un plato ligero y muy fácil. El pescado se pasa por harina y se dora en la sartén. Después llega la cebolla y un buen chorro de lima. Todo se hace junto, tapado, hasta quedar jugoso y aromático. El resultado es fino, cítrico y lleno de sabor. Es una receta perfecta para el día a día. Se prepara en poco tiempo y no necesita muchos ingredientes.