Fruta

Platos con fruta como ingrediente.

Un granizado de fresas hecho en casa captura el sabor puro del ingrediente y permite disfrutar de un descanso dulce.

De finales de primavera a mediados de otoño es la ventana para encontrar arándanos azules frescos, recién cogidos, en los mercados españoles. La producción nacional —concentrada principalmente en Huelva y Asturias— es relativamente reciente y, aunque la fruta se encuentra ya con normalidad en supermercados durante casi todo el año, los meses de temporada son los únicos en que el arándano azul ofrece todo su sabor y su aroma, sin haber pasado por largos viajes refrigerados.

A la masa de los bizcochitos, se incorporan arándanos azules que después estallan en el horno, creando pequeños focos de mermelada natural.

La temporada de la fresa es breve y conviene aprovecharla. Entre marzo y junio, los mercados se llenan de fresas y fresones recién recogidos, con un aroma y un sabor que la fruta de invernadero o de importación nunca alcanza. Y aunque el reflejo más extendido sea servirlas con nata y azúcar, esta fruta tiene mucho más recorrido en la cocina del que se le suele reconocer.

La base es una masa sencilla, crujiente y mantecosa, que se cuece por completo en el horno y luego se cubre con fresas frescas en rodajas.

Sirven para rematar un yogur, alegrar una tostada, acompañar una tarta de queso o salvar un postre improvisado con helado.