Familia

Los niños a partir de los cuatro años pueden comer practicamente de todo. Es bueno tener una colección de recetas sencillas para usar a diario en las comidas familiares.

Una especie de pan frito plano, crujiente por fuera y esponjoso por dentro, que se sirve con diversos acompañamientos.

El goulash húngaro auténtico es algo que está a medio camino entre un guiso y una sopa.

Partimos de una masa muy sencilla, la rellenamos con finas rodajas de manzana y la terminamos con una jalea brillante que realza la fruta.

Una sopa inspirada en Cerdeña, nutritiva, sustanciosa, sabrosa y perfecta para aprovechar las verduras de temporada.

Patatas fritas en rodajas muy finas, fritas hasta quedar secas, doradas y crujientes, sazonadas con sal o con otros sabores.

Crujientes y doradas por fuera, tiernas por dentro, así son las patatas fritas cuando se hacen bien. Siempre invitan a coger una más.

Una tarta más ligera para los que no quieren privarse del placer mientras están a dieta.