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Carne

Repollo relleno de bechamel

Las hojas tiernas del repollo envuelven un relleno cremoso de bechamel y jamón, todo ello gratinado al horno hasta alcanzar la perfección. Es un plato económico, nutritivo y perfecto para los días más fríos, cuando el cuerpo pide comida con sustancia y sabor. Además, es una forma deliciosa de disfrutar de las verduras de invierno de una manera diferente y creativa.

Filetes de hígado empanados

El hígado es uno de esos ingredientes que polariza opiniones, o gusta o se evita a toda costa, pero se le podría dar una segunda oportunidad. Preparados correctamente, los filetes de hígado empanados son tiernos, suaves y sabrosos. El empanado no solo aporta una textura crujiente irresistible, sino que ayuda a sellar los jugos, evitando que la carne se reseque.

Pozole verde

El pozole verde debe su color y sabor a una salsa fresca y compleja elaborada con tomatillos, chiles verdes, cilantro, epazote y, el ingrediente secreto, pipas de calabaza. Esta combinación crea un caldo espeso, ligeramente ácido y profundamente aromático que envuelve los grandes granos de maíz pozolero y la tierna carne de cerdo.

Pozole rojo

El pozole rojo es quizás la variante más conocida de este plato. Su color vibrante proviene de una mezcla de chiles secos que, lejos de hacerlo insoportablemente picante, le dan un sabor ahumado, complejo y reconfortante.

Kalakukko

Un pan que, en lugar de la miga convencional, alberga un relleno jugoso de pescado, panceta de cerdo y especias. Tradicionalmente se hacía con pan de centeno, robusto y oscuro, pero ahora admite otros tipos de pan.

Picana boliviana

Su característica principal es la mezcla de carnes (vacuno, cordero, cerdo y pollo) cocinadas lentamente con vino, cerveza y especias aromáticas, junto a los infaltables tubérculos andinos y el maíz. Es un plato que reconforta el alma y combate el frío de las alturas, perfecto para disfrutar en compañía.

Cazuela de salchichas con manzana y cebolla

Hay combinaciones de sabores que son clásicos por una razón. Lo dulce y lo salado, cuando se unen en armonía, crean platos reconfortantes que nos recuerdan a la cocina de casa, a esos guisos lentos que llenan la cocina de aromas increíbles. Esta cazuela de salchichas con manzana y cebolla es un ejemplo perfecto de esa magia culinaria, un plato robusto y lleno de sabor que evoca los sabores del campo europeo.

Goulash de vaca

El goulash húngaro auténtico es algo que está a medio camino entre un guiso y una sopa. A diferencia de la mayoría de los guisos, no va cargado en exceso de carne y verduras, sino que es más caldoso, aunque con el tiempo de cocción el caldo espesa ligeramente, se vuelve más denso y muy sabroso.

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